«Durante unos diez años, llevé extensiones, y mi pelo se convirtió en una parte fundamental de mi identidad. Así que, cuando empezó a clarearse de forma inesperada en 2022, me quedé destrozada. Mi peluquera confirmó mis temores: mi cuero cabelludo ya no aguantaba más las extensiones. En una sola cita, pasé de tener el pelo largo y espeso por el que se me conocía a quedarme solo con mi pelo natural, con un corte corte bob. Descubrir las pelucas fue la clave para recuperar mi confianza. Nunca olvidaré cuando me puse esa primera peluca que se parecía muchísimo a mi antiguo pelo natural y sentí cómo volvía esa chispa. Y luego, cuando me di cuenta de que podía aprovechar toda esa versatilidad, probando cualquier color o estilo que quisiera, ¡ahí fue cuando realmente empezó la diversión!».