Aunque Tanya tocó la campana, su viaje no había terminado. El capítulo más difícil aún estaba por llegar. Tenía programada una doble mastectomía, un paso abrumador al que se enfrentó con un valor extraordinario. Haciendo frente a sus miedos, se sometió a la cirugía y soportó una recuperación dolorosa. Sin embargo, con cada hito, se hizo más fuerte, más resistente, y su entusiasmo por la vida brilló con mucha más intensidad.