Natalie: Mi autoestima estaba por los suelos en el momento más duro de mi caída del pelo. No quería salir en fotos, ni mostrar mi cuero cabelludo en público. Me pasaba un montón de tiempo intentando usar productos para dar volumen, fibras y aparatos de calor para darle densidad a mi pelo fino. ¡En cuanto empecé a llevar pelucas, todo cambió por completo! Cada día tenía un pelo precioso en cuestión de segundos. Me encanta salir, que me hagan fotos y disfrutar de todas las cosas maravillosas que ofrece la vida sin tener que preocuparme nunca por mi pelo. Además, volver a recibir piropos sobre mi pelo me hace mucha ilusión. Puede parecer una tontería, pero un cumplido puede alegrarle el día a alguien, así que no dudes en difundir cosas positivas. ¡Y puede que le des un empujoncito de alegría a alguien que esté teniendo un mal día y le hagas sonreír!