El tratamiento fue un proceso difícil: quimioterapia, cirugía (doble mastectomía y reconstrucción), y no puedo olvidar las innumerables visitas al médico. Cada paso tenía sus propios retos. La quimioterapia fue agotadora tanto física como emocionalmente. Me dieron muchos consejos e información sobre los efectos secundarios, y aunque fueron duros, gracias a mi increíble equipo médico, fueron manejables. Sí, se me cayó el pelo (menos mal que existen las pelucas), y tuve días en los que no podía retener nada en el estómago, pero el cansancio era algo que nunca había experimentado. Tengo 46 años y estaba acostumbrada a tener mucha energía, pero ahora no tengo nada. También me entristeció que mi sentido del gusto hubiera cambiado, y nada de lo que me encantaba comer sabía igual; todo era diferente. ¡Esto fue duro porque me encanta la comida! La experiencia de cada persona con la quimio es diferente, y eso lo aprendí a lo largo de este proceso.