Con la creciente popularidad del corte «wolf», no es de extrañar que el icónico corte «shag» de los 70 haya vuelto a estar de moda. El clásico «shag» se caracteriza por sus capas variadas, su textura desfilada en la parte superior y los lados, sus puntas irregulares y su característico flequillo. Sin embargo, el «shag» clásico se ha reinventado con un toque más suave y que favorece más al rostro. Las versiones modernas de este estilo suelen presentar capas más densas alrededor de la coronilla para dar más volumen, con la opción de mantener las puntas desiguales para un look despeinado o difuminar las capas para un acabado más suave. El flequillo siguen estando a la altura de las cejas, pero se pueden peinar peinados hacia un lado o integrarse a la perfección en las capas circundantes.